27/3/09

Desencantos Y Bellezas I


“Si un instante es el momento de existir
y tu vida es otro instante, no comprendo;
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
y coincidir”

Es en verdad rara la sucesión de eventos que se consigue en este lugar que llamamos tierra, o lo que sea, a lo que voy: esa cosa nuestra de encontrarnos y creer a veces que es bueno entregar esas cosas intangibles… Que tanto nos gusta repartir aunque después recibamos la peor de las respuestas, contestaciones de desamor. En fin no seria vida esto sin conocer de buena fuente, todas las razones que nos obligan a vivir y las verdades que nos afligen…

Sin duda despertar y pensar en alguien es una de las cosas más maravillosas que pueden existir, estar dopado de obsesión, querer estar ahí a su lado a cualquier momento, perder los instintos en su mirada y encontrar el cielo en sus labios y caricias. La experiencia de lo indescriptible, evocar la belleza de cualquier sensación con cualquiera de tus sentidos al estar en contacto con ella. Permitirte no pensar en nada más que la satisfacción de pertenecer a alguien más y no ser de aquí ni de ti, solo ser y no ser. Se debe poder hacer algo así, en lo profundo de los corazones. Imagina poder conocer a otra persona aun mejor que a ti, dejar de ser predecible y volverte salvaje. Reventarte ante su mirada, entregarle tu existencia, despojarte de ti y vestirle la impaciencia.

Que más da, puedes no estar enamorado ni siquiera conocerle algún lado, pero entregarte es necesario, debes dejar tu legado… Explicarse que no se es mas al querer ser olvidado. Debes de persistir en sus sueños y sus recuerdos, no dejar de estar ahí, ser a su vida integrado.

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